Grata experiencia haciendo teatro en Tapachula


Regreso de Tapachula con una gran sonrisa y les voy a contar por qué.

Verán, llegué el 17 y lo primero que me sucedió apenas cruzando la puerta del avión fue sentirme como si de repente hubiera entrando en un horno. Hace un chingo de calor, y no exagero. Bueno, tal vez un poco.

El Wero Weratzo Noriega me esperó para llevarte hasta dónde me reuniría con Shak, su pareja y mi amiga desde hace ya bastantes años. Y no está de más decirlo, es quién está detrás de todo el desmadre de la Muestra de Géneros Teatrales. La plática de camino estuvo chida, es buen anfitrión ese Wero, y yo creo que de güero a güero nos entendimos bien.

Shak nos ofreció de comer puras delicias tapachuleñas (o como se diga), nos llevó a reconocer el espacio donde daría el chou de Chema Morelos para planear el espacio escénico y me llevaron después al hotel donde me hospedaron. Me dio chance de ducharme rápido pasa cuando ya estaban esperándome para dar la función.

Nota mental: nunca olvidar los lentes de contacto en la habitación del hotel.

Llegamos al lugar, me tocó hacer una impro de clown como Cados para luego hacer mi número de Chema. Después hubo una degustación de café, pura delicia, en serio. Tocó el turno a la obra Soyla Curandera del colectivo Trompa de Falopio para cerrar con una degustación de ron y luego una cenita de tres tiempo. Todo estuvo maravilloso.

Al día siguiente, el 18, me tocó rifármela en el montaje Poesía para Brujas, de Teatro X'beenotik y, aunque ya he participado en él, me costó un poquito de trabajo memorizarme algunas partes. Aún así, estuvo chido.

Por cierto. No quise llevar mi ukulele porque pensé que sería un desmadre. Fue más desmadre conseguir una guitarra, a la que me facilitaron le fallaba una clavija y tenía solo tres cuerdas no consecutivas. Al final la afiné como ukulele y sí sonó chido.

Y a todo esto, tengo una mala noticia: de la función de clown y cabaret no tengo fotos y eso me entristece bastante. Pero de la función del peeformance poético tengo unas cuantas que saqué de una transmisión en vivo de Facebook. Al menos esas dejaré aquí para la posteridad.

Ah, y sí, sí quiero regresar a "la colita de la sirena". Dicen que así le dicen.












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